¡Fuera con ellos!, ¡Oídos sordos compañero, que la vocación verdadera, a veces, debe pasar la dura prueba de la incomprensión, de la lucha ante el muro homogéneo de la masa! ¡Siempre adelante!, que la vocación pura de corazón, no requiere el visto bueno de nadie, ni siquiera de los más próximos; y al que pregunte que se pretende, a donde se va, por qué esto o lo otro... ¡fuera con él!, que esas incertidumbres ya nos las irá dictando el motor de la ilusión que tan fuerte nos empuja.
Un Saludo.
Nos Vimos.

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